"Conocí a una chica que adoraba La Sabrosita porque pensaba que la salsa Valentina era demasiado picante.
Conocí a una chica que teñía su cabello de rojo pues encontraba sus hilos castaños muy comunes y sin chiste.
Conocí a una chica que usaba zapatos y sandalias porque los tenis lastimaban sus pies.
Conocí a una chica que vestía pulcramente pues sentía que el mundo podría depararle mil sorpresas y esperaba estar siempre presentable.
Conocía a una chica que ocultaba sus ojos con cristales grises porque estaba convencida de que el amor y la paz se reconocen más de prisa con una mirada clara.
Conocí a una chica que miraba fijamente pues deseaba beberse todo el mundo alrededor.
... y ella era bella pero nunca fue hermosa;
... y ella era lista pero jamás inteligente;
... y ella era tanto pero no sabía serlo todo;
Conocí a una chica que después de dar cien vueltas decidió que estaba exhausta y paró de caminar; se detuvo en el camino arrepentida de la marcha y deseando regresar volvió sobre sus pasos pensando que de ese modo sería como nunca haber andado.
Retrocedió de espaldas observando las cosas a la inversa, logró volver a casa y ocultarse bajo las sábanas.
Ella sigue imaginando que jamás tocó la tierra, que el mundo inicia en casa y termina en la misma puerta.
La verdad eso es falso, la verdad yo la recuerdo. Puedo verla sin quererlo y, de hecho, nunca quiero."
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